2019
Hoy empezó ayer, fue lo primero que escribí en ese diario de viaje. El día había sido tan largo que sentí que había pasado una semana. Aterrizamos a las 3:30am en Denver y teníamos que ir a alquilar un carro para viajar al otro día a Yellowstone, pues teníamos el tiempo justo. La oficina de alquiler estaba llenísima y después de hacer fila durante 1 hora, llegamos a la ventanilla y solo quedaban los carros más caros, no había opción, o alquilábamos ese o desistíamos de ir a Yellowstone. Salimos de ahí con una deuda en la tarjeta de crédito y manejando el auto fantástico, casi no podemos ni prenderlo, pero por lo menos ya teníamos asegurado nuestro viaje al día siguiente.
Estábamos en Denver porque teníamos un congreso allí esa semana y yo, de la manera más descarada, me había escapado de mi nuevo trabajo. La mañana antes de salir decidimos escribir por el grupo de WhatsApp que se había creado para las personas del congreso, para preguntar si a alguien le interesaba ir con nosotros a Yellowstone, nada mal la propuesta. Muy pronto apareció un tal Felipe, colombiano también, y sin conocernos le dijimos que pasábamos por él a su casa y salíamos de una. Para los tres era un riesgo embarcarnos en este viaje sin ni siquiera habernos visto antes, pero aún así lo hicimos. Mapas, música, café y comida era todo lo que necesitábamos para empezar a rodar hacia este remoto lugar.
En realidad no estábamos cerca de Yellowstone, eran dos días de viaje, pero desde que nos invitaron al congreso se me metió en la cabeza que teníamos que ir, sentía que era la oportunidad de conocer este lugar y estaba en lo cierto.
Contrario a otras rutas en carro por Estados Unidos, esta me sorprendió muchísimo, cómo no sorprendernos si estábamos conociendo un Estados Unidos completamente diferente al que habíamos visitado en otros momentos (cada uno por su cuenta). Este era un país rural, lleno de paisajes increíbles con caballos salvajes y pueblos detenidos en el tiempo como en el Lejano Oeste.
La primera noche llegamos a Cody, un pueblo de veteranos de la Guerra de Vietnam. Estábamos muertos del viaje y necesitábamos una cerveza, así que nos metimos a un bar de viejitos, me sentía en el Bar de Moe, una escena muy rara donde todos estaban medio locos, pues no solo eran veteranos de la guerra, sino cazadores. Parecía un momento sacado de Los Simpsons.
Como habíamos alquilado un carro muy caro porque no teníamos más opción, decidimos dormir en el carro la primera noche, así nos ahorraríamos algo de dinero. Entonces estacionamos en un lote al lado de un bar y ahí pasamos la noche, rogando para que no llegara la policía a sacarnos, y efectivamente eso nunca pasó. Madrugamos para poder llegar ese mismo día al parque, aunque ya estábamos más cerca aún nos quedaba camino y los chicos se habían emborrachado la noche anterior, así que yo tendría que manejar todo el camino, mientras ellos pasaban la resaca.



Salimos antes del amanecer, aun estaba un poco oscuro y cuando empezó a salir el sol nos dimos cuenta que nos estábamos rodeando de pequeños copos de nieve que tímidamente empezaban a caer. Por supuesto eso nos emocionó, pues quienes somos del trópico siempre nos sorprenderemos con la nieve. Por fin habíamos llegado a Yellowstone y ahora nos recibía una guardabosques al estilo Oso Yogui, con una sonrisa y un montón de folletos que advertían todos los peligros al interior del parque.

Desde que entramos al parque nos vimos rodeados de paisajes increíbles, a medida que avanzábamos veíamos cosas distintas, pues además el parque es gigante. Bisontes, ardillas y pájaros andaban con naturalidad ante los ojos de muchos turistas, y aunque moríamos por ver al oso, ese si que nunca se dejó ver.
Sin duda Estados Unidos es mucho más que Disney y Nueva York, este y otros parques naturales deberían estar la lista de deseos para quienes nos gusta la naturaleza.
Aquí el videotrip.




