Los sabores de Asia

Vietnam – Laos – Camboya

Hace años que este inmenso continente esperaba por mi, o quizás yo por él. Para esta ruta escogimos tres países: Vietnam, Laos y Camboya. Unas vacaciones rápidas al otro lado del mundo.

¿Qué fue lo que más te gustó? me pregunta la gente, y la respuesta la tengo clarísima: la comida. No solo me gustó, me encantó, me intrigó, me retó y me enseñó. Por eso quiero hablar de la comida, pues tiene un gran valor en la vida cotidiana particularmente de los vietnamitas. A quienes les gusta cocinar espero que disfruten este post tanto como yo disfruté probando cada día algo diferente, cada bocado fue una placentera experiencia.

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No es arte, es etnografía

Como amo cocinar, y por supuesto comer, registré de la manera más nerd todas las cosas que comí. Y si, la comida asiática es mucho más que arroz (aunque comí arroz todos los días). Está llena de sabores muy distintos a los nuestros.

Hay dos alimentos esenciales y son el arroz y el té. Las porciones de arroz que sirven son desmedidas y el té verde usualmente es gratis, está siempre en las mesas para que cada quien se sirva libremente, incluso cuando uno pide café le ponen aparte una tetera llena. 20171114_131152¿Sabían que Vietnam es el segundo exportador de Café en el mundo? yo no lo sabía. Estos vietnamitas son tan cafeteros como nosotros y para mi suerte toman un café particular y delicioso. Y es que no solo tiene un sabor muy diferente con notas (dirían los expertos) a vainilla, ellos tienen además su propia forma de prepararlo y tomarlo. La cafetera vietnamita es un pequeño filtro metálico diseñado para una taza de café (aunque también existen unas grandes como una olla) y es de esta manera que se prepara y se sirve, con todo y cafetera. Lo toman tan oscuro que de uno pueden salir tres  y a veces le ponen leche condensada, lo que le da un sabor similar al del Amaretto.  También lo toman helado (oscuro o con leche condensada) en vasos grandes y con mucho hielo. DSC_0131

Asquerosas sorpresas

Como en otros lugares que he visitado, en ocasiones la comunicación era imposible, lo que a veces nos obligaba a pedir comida desconocida. Por fortuna siempre contamos con suerte excepto una vez. Habíamos decidido andar en bici todo el día, estaríamos lejos de la ciudad y no sabíamos si encontraríamos comida fácilmente. Así que pensamos en comprar un par de cosas para armarnos unos sanduches. Somos de las que cargan huevo cocinado, si, lo digo sin vergüenza. Entonces nos compramos un par de huevos ya cocinados, panes y unos diminutos quesos, pues los lácteos en general no hacen parte de la dieta de estas personas. Eran las 3:00pm y sólo faltaban 11km para llegar, habíamos aplazado el almuerzo varias veces y el hambre se empezaba a sentir. Finalmente paramos y nos dispusimos a armar los sanduchitos. Mi tarea era pelar los huevos mientras Andrea abría los panes. Entonces cogí el primer huevo, lo golpeé para soltar las cáscaras y empecé a pelar. Lo primero que vi fue algo oscuro y preferí dárselo a ella para que indagara mejor. Ella lo olió y dijo: este huevo está dañado, abra el otro. Empecé con el otro y la historia se repitió. No fuimos capaces de abrirlos completamente para ver qué tenían adentro, resultó tan asqueroso que los botamos de inmediato y nos resignamos a almorzar pan con queso. Días después descubrimos que se llaman Balut y son huevos de pato con el embrión adentro o para que suene más lindo: baby duck eggs. Realmente son una exquisitez para los locales, pero se necesita ser Andrew Zimmern para atreverse a probar algo así. Fue tan asqueroso que ni tomamos fotos, pero para los curiosos aquí pueden ver varios videos que ejemplifican el asunto: https://www.youtube.com/results?search_query=+eats+balut

Pura diversidad en los platos

En Vietnam las cartas son extensas y variadas, se pueden encontrar cosas como: culebra, rana y paloma. También vimos ratas en pincho y pájaros, ambos completos atravesados por un palo y sobre una parrilla. Y ni hablar de los bichos, pues tarántulas y alacranes encabezaban la lista.   Y aunque nunca me ofrecieron perro, sospecho que también se los comen. Realmente son muy depredadores,  los animales están o en jaulas o en parrillas, comen cualquier cosa que se mueva. Comimos rana, gusano y alacrán, y aunque no estaban mal tampoco fue mi comida favorita.

Los sabores de la calle

Comimos siempre en carritos de calle, plazas de mercado o restaurantes populares. En esos lugares íbamos a la fija, siempre era muy rica la comida, además de barata. Si algo tienen estos países es comida barata e ir por la calle probando cositas en cada esquina es tremendo plan, siempre es posible probar algo nuevo. Definitivamente comen diferente a nosotros, y no solo por los alimentos que comen sino por el valor que le dan a la comida y las relaciones que se dan en torno a ésta. Ver grupos de amigos comiendo era fascinante, pues se reunían a comer durante horas y horas, de modo que iban pidiendo uno y otro plato a lo largo de la noche y la mesa se iba llenando de colores, texturas y sabores, que comían con palitos y en pequeñas porciones.

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Family dinner

Si bien Vietnam es famoso por su comida, principalmente callejera, Laos y Camboya también tienen lo suyo. Mientras en Vietnam y Laos usan principalmente limonaria, jengibre, soya, ají y muchas hierbas, en Camboya se ve una influencia India por lo que se pueden encontrar diversos currys. Aunque confieso que descubrí algo decepcionante en la comida, muchas son saborizadas con Ajinomoto, ese saborizante que viene en los fideos instantáneos y que a pesar de lo bien que sabe es puro Glutamato Monosódico, es decir, porquería pura.

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Un Thali Indio en Camboya. La emoción de comer

Las verduras predominan en todas las recetas y las porciones de carne en general son pequeñas. Mejor dicho, para disfrutar esta comida hay que tener por lo menos un poco de amor por las verduras y tolerancia al picante, de lo contrario puede terminar comiendo arroz y Coca Cola.

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#AsíSeComeEnAsia

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