Cada vez más cerca del Valle Sagrado

– Puno – Titicaca – Cuzco – Ollantaytambo – Aguas Calientes – Machu Pichu – Urubamba –

 

Después de los cóndores continuamos bajando, nuestra próxima parada fue Puno, sobre el Lago Titicaca… de este lugar no me había hecho ninguna imagen, no sé por qué pero no tenía claro con qué me iba a encontrar, quizás fue por eso que me sorprendió tanto.

En Puno pasamos un par de noches, recuerdo que llegamos esa tarde muriendo de hambre y casi todo estaba cerrado, sólo había una pollería abierta y allí nos metimos a comer lo que hubiera, pollo y papas fritas, pero esto venía acompañado de una sopita, sopita de patas de pollo, nunca había vistoJuliaca tantas patas de pollo en un mismo plato, sin embargo tenía tanta hambre que tuve que omitir mi fobia a los pájaros y tomarme encantada esa sopa que me supo a gloria.  Es ahí cuando uno se da cuenta que viajar entrena, te obliga a abrir la mente y adaptarte a las condiciones, a disfrutar más las pequeñas cosas y omitir banalidades como unas simples patitas de pollo en tu plato.Chicha

Después de las patitas, y ya con el estómago lleno, fuimos directo a averiguar la forma de ir a las islas Uros y Taquile, islas que pertenecen a la parte peruana del Titicaca. En bicitaxi llegamos al puerto, allí nos encontramos con que sólo podíamos ir, sí tomábamos un tour completo, peleamos, nos negamos a tomar el tour, preguntamos por un lado y otro, pero finalmente sucumbimos a la dinámica local. Terminamos pagando el tour completo con almuerzo y demás, cosa que normalmente odio, pues tomar un tour es ver lo que te quieren mostrar, es decir, aquello que está hecho para mostrar, y lo de mostrar no es siempre lo más bonito, ni lo más interesante.

Esa tarde aprovechamos para conocer la ciudad, terminamos metidos en una tienda tomando chicha de quinua y allí conocimos a unos compadres peruanos, con quienes nos sentamos a arreglar el mundo; todos unos personajes estos hombres. Terminar tomando chicha en una La Totoratienda con dos locales, es de las buenas cosas que pueden pasar viajando.

Así que al otro día tomamos el famoso tour para ir a las islas, una pequeña embarcación nos llevó primero a Uros, una isla hecha en totora (juncos). En estas islas habitaban los Uros, ahora algunas están hechas para los turistas, de hecho es posible hospedarse allí en pequeñas chozas hechas también en totora,  todo está hecho en esta planta, es impresionante. Esta combinación de elementos resulta exótica, pues hasta es posible ver un cóndor (amarrado lamentablemente) a pocos metros, es impresionante y aterrador, ver a este animal con sus alas de 3 mts a tan sólo unos pasos de distancia, para mi fue aterrador, para los demás fue genial.

Después de esta isla fuimos en un barco de totora a Taquile, otra isla, ésta ya no está construida en totora, pero igual es muy bonita, es un pequeño pueblo con construcciones en piedra en medio del lago, y allí terminó Titicaca.

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Ahora sólo nos quedaban tres paradas más antes de llegar a Machu Pichu, nuestro próximo destino era Cuzco. Llegamos a la gran Cuzco una noche y sin mucho esfuerzo encontramos el hostal que buscábamos. Nuestro plan era pasar allí un par de días, ir a Machu Pichu y volver a Cuzco una noche más.

Cuzco es una ciudad increíble, aunque alguna vez alguien dijo que era igual a Chiquinquirá, sin desmeritar ésta última, no son iguales, Cuzco tiene toda la actitud, una oferta grande de rumba, restaurantes, museos, ruinaCuzcos… Nosotros no fuimos de rumba, el plan era muy ñoño, pero todo el mundo recomienda la rumba allí, nuestro plan fue más de museo y ciudad, hay que caminar por las empinadas calles de la ciudad, ver los balcones de las casas, visitar el museo de
Quoricancha, entrar a los mercados de artesanías y tomarse un pisco sour peruano por ahí. Dato/ siéntese en una tienda de Cuzco a tomar cerveza, asegúrese que sea Cuzqueña Negra, sin duda alguna mi cerveza favorita/.

La catedral de esta ciudad resulta bastante bonita por donde se le mire, por dentro y por fuera es imponente. El cuento es que no siempre está abierta, no es tan fácil entrar, así que nuestra estrategia para entrar fue ir a misa de 6:00am, es una de las veces en que más frío he sentido, parados frente la catedral unos minutos antes, esperando que empezara la misa para poder entrar, sentí que iba perder las manos y todo lo demás. Pero debo decir que valió la pena, no sólo por haber visto la catedral por dentro, confieso que no El Hostal en Cuzcosoy la más amante de las iglesias,  sino por presenciar la ceremonia. Mil veces en mi vida he ido a misa católica, pero en ésta lo particular era que las mujeres cantaban en algún dialecto que no entendíamos, no sólo era el dialecto, era el tono particular; después descubrimos que obviamente estaban cantando en Quechua y que ese tono particular estaba asociado a un tipo de música llamado Huaynos. Todo un hit, todo un hallazgo antropológico que me llevó a comprarme un cd de Huaynos, por lo general lo cantan las mujeres y las letras son de amor y despecho. Dato / busque siempre música local, es una forma de conocer un lugar y lo obliga a abrirse a todo tipo de ritmos y letras/.

Entrando al Valle Sagrado

La siguiente parada era Ollantaytambo, tomamos un taxi que nos llevó hasta este ameno pueblo de calles empedradas, el camino hasta allí fue increíble, pues ya nos estábamos adentrando en el Valle Sagrado, esa zona sagrada para la civilización Inca por razones obvias  a los ojos. Ollantaytambo sólo sería la parada necesaria para tomar el tren hacia Aguas Calientes, y así fue. Al día siguiente madrugamos a tomar el tren, era muy temprano y la señora del hostal nos había dicho que no nos podía dar desayuno a esa hora, lo que nos pareció totalmente lógico, sin embargo esa mañana, antes de salir del hostal notamos que los demás huéspedes desayunaIMG_1113ban a esa hora en la cocina del hostal, es decir, nos habían robado en nuestra cara el desayuno, que descaro tan horrible, pegarse de un pan y un té!! Por esta vez lo dejamos pasar, pues teníamos que dejar las maletas un par de días en el hostal mientras íbamos a Machu Pichu, entonces salimos sin reclamo alguno, pero planeando la pelea al regreso.

Tomamos el tren, que a diferencia de los otros trenes que usted puede conocer, éste anda realmente lento, por lo tanto pasaron varias horas antes de poder llegar a Aguas Calientes. Por el camino el tren hace un par de paradas donde se bajan aquellos que hacen el camino Inca, es decir, llegan caminando hasta Machu Pichu, creo que este plan debe ser lo máximo, sin embargo hay que reservarlo al parecer con muchos meses de anticipación y no es que sea barato.

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A la llegada a Aguas Calientes nos encontramos con una fiesta religiosa, qué mejor que encontrarse con una celebración local, esas pequeñas muestras de identidad no hechas para el turismo. Ésta era la fiesta de la Virgen del Carmen,  la gente bailaba por las calles con trajes y máscaras, una romería hasta la iglesia que iba bebiendo chicha de maíz. Yo obviamente no me iba a quedar sin probar aquél fermento, fue sólo poner el vaso en el que estaba tomando cerveza para que uno de estos personajes enmascarados volteara el balde para llenar mi vaso de un líquido rosado con mucho sabor a maíz.

Aguas Calientes es lugar es realmente pequeño, está abajo de Machu Pichu y la mayoría de personas duermen allí para poder subir madrugados al día siguiente. Nosotros así lo hicimos, al día siguiente tomamos el primer bus que nos llevaría a este paraíso. Por fin llegamos y yo no veía la hora de entrar, aún no lo abrían y esa espera se me hizo eterna, pero por fin  entré y vi eso frente a mí. Era inmenso, es perfecto, este lugar merece todo el tiempo, dediIMG_1122cación y atención, un paso adentro y la sensación de estar frente a esto es una locura, es enamoramiento, no se si le pasa a todo el mundo, pero es posible enamorarse de lugares, de situaciones, de momentos, tal y como cuando uno se enamora de alguien. Me ha pasado varias veces, y esa sensación de enamoramiento la tengo cuando viajo sola, llega
en cualquier momento, se confunde con la felicidad total. Hace poco alguien me hizo pensar que mi espiritualidad está en los viajes, viajar es la forma de acercarme a mí, es pensarme, es hacerme. Creo que no soy tan terrenal como pensaba.

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Volviendo a Machu Pichu, uno puede pasar todo el día ahí recorriendo y mirando cada piedra, sentarse arriba y verlo desde allí puede ser el mejor plan. Dato / Hay que subir a Huayna Pichu, esa típica montaña que se ve en toda foto de Machu Pichu, nosotros no subimos porque no teníamos esta información: para subir hay que llegar muy temprano porque solo entran 200 personas por día, para llegar muy temprano usted no se debe ir en el primer bus que sale de Aguas Calientes, debe madrugar mucho más y subir caminando, no se cuanto puede tardar, pero es totalmente posible y creo que vale la pena, la vista desde arriba debe ser la locura/.

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Después de Machu Pichu regresamos en el tren a Ollantaytambo donde habíamos dejado nuestras maletas, y tal como lo habíamos pronosticado, la pelea con la señora del hostal estuvo difícil, Michelle y yo no nos íbamos a quedar calladas, Alberto por alguna extrañísima razón no dijo nada, nosotros le dijimos todo lo que teníamos que decirle, ella nos contestó que afortunadamente no todos los turistas eran colombianos, nosotros le contestamos que afortunadamente no todos los peruanos eran como ella. Así que salimos de ahí después de esa mala experiencia, para ir directo al foro, al fin y al cabo a eso habíamos ido.

FELAAAsí que llegamos a Urubamba al campamento de hippies donde pasaríamos los próximos días, Alberto obviamente buscó un hotel, el sólo se quedaría un par de noches. El foro duraba como una semana, michi y yo haríamos nuestra ponencia casi al final, así que teníamos varios días para disfrutar y sufrir a la vez, pues era nuestra primera vez como ponentes. Los primeros días estuvimos con Alberto, yo era la única que había llegado con el papá al foro, a unos les daba lástima que yo hubiera tenido que llevar a mi papá, a otros les parecía un hit que mi papá se hubiera pegado a ese plan.

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Urubamba, que es un pueblo pequeño se había llenado de hippies roñosos que andaban por las calles, Alberto camuflado entre este parche de hippies andaba con nosotros, comíamos en la plaza de mercado almuerzo de 1 sol, otras veces comprábamos pan, queso y cerveza y armábamos nuestro propio menú, todo esto planeado por Alberto que recordaba su juventud. Un par de días después Alberto se fue, no nos vio exponer, creo que le hubiera gustado pero tenía que regresar a Colombia. Nosotros nos quedamos ahí hippiando, de fiesta en fiesta cada noche, probando licores extraños de todos los países, «los chilenos tienen un licor de 99% de alcohol», decían por ahí, sin embargo nunca lo probé.

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El foro fue un hit, expusimos ante un público difícil pero al final la piloteamos, michi sacó toda su seguridad y nos salvó. Regresamos a Cuzco por una carretera horrible y un viaje de 20 horas y pasamos una noche allí con todo el parche de antropólogos. Esa mañana mientras todoIMG_1327s dormían sin sentir cargo de conciencia por no estar afuera conociendo la ciudad, nosotras fuimos a desayunar y encontramos lo que para mi fue lo mejor de Cuzco, aparte de la cerveza claro está, la plaza de mercado. Dato / Las plazas de mercado son los lugares más bonitos e interesantes de las ciudades, la de Cuzco es deliciosa, la comida que allí venden, como toda la comida peruana, es un placer. Recomendadísima la parada allí/.

 

https://clousc.com/player.php?ver=32

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