Rectito rectito, Colombia – Ecuador

Bogotá – Buga – Popayán – Pasto – Ipiales  – Tulcán – Otavalo  – Mindo – Quito – Cotopaxi – Latacunga – Chugchilán – Quilotoa – Riobamba – Alausí – Cuenca – Puerto López – Canoa – Machalilla – Río Verde – Cali – Ibagué – Bogotá

Hace algunas semanas mi familia y yo regresamos de un viaje. Después de pensar en muchos destinos y ver los mapas de todos los continentes,  decidimos echarle ojo a los vecinos y viajar a Ecuador. Casi 10 años atrás yo había visitado Ecuador, ninguno de ellos conocía este país, por eso les propuse que fuéramos, pero la condición era que lo hiciéramos en nuestro carro, y así lo hicimos, salimos desde Bogotá y recorrimos todo el sur de Colombia y buena parte de Ecuador.

21 días . 1 carro . 4 personas . 4730Km . 2 conductoras. + de 22 ciudades 

Fueron 21 días de viaje, pero más que unas vacaciones como cualquier otras, fue todo un reto, pues en los últimos años nos habíamos dividido para pasar las vacaciones, cada cual escogía su destino, pero esta vez decidimos enfrentarnos a pasar 21 días completos en familia. Por supuesto hubo momentos en los que nos provocaba matarnos entre si, discusiones por la comida o  la música «irrespetuosa» que sonaba en el carro. Aún así creo que fue increíble para los 4, todo un reto de paciencia y tolerancia, un reto al que  mis padres con sus más de 60 años se le midieron con toda la valentía del caso, durmiendo en hostales, comiendo en mercados y caminando días enteros por ciudades, claro está, también estuvieron en hoteles y restaurantes bonitos. Toda una negociación.

Este viaje lo hicimos medianamente planeado, tan medianamente que el viaje se canceló la noche antes de salir y se des-canceló a la mañana siguiente. Eso nos retrasó casi todas nuestras paradas, pero también nos relajó desde el principio y nos permitió andar sin rumbos fijos y tomar decisiones por el camino.

Hallazgos de ruta que nos conquistaron

La primera vez que fui a Ecuador era tan solo una adolescente con sueldo de estudiante, por lo que la experiencia fue diferente, y aunque estuve un mes entero, no conocí tantos lugares como esta vez; montañas, nieve, mercados, lagunas, pueblos recónditos, fiestas locales, playa, selva y carnavales, aparecieron a lo largo de nuestra ruta. Aquí les dejo los mejores  lugares para visitar, los mejores hostales y lo mejor de la comida.

Tulcán, la fantasía entre la muerte

Normalmente uno llega a la frontera y cruza Tulcán sin detenerse, pues a simple vista no tiene mayor encanto. Efectivamente entre nuestros planes tampoco estaba parar ahí, más aún después de un par de horas que nos tardamos en la frontera por el trámite del carro, simple negligencia de los funcionarios que nos llevaban a todos de una ventanilla a otra sin mayor explicación. El caso es que Alberto (mi papá), que le gusta mucho ver televisión, insistió e insistió en que paráramos en el cementerio de Tulcán. No estábamos muy

DSC_0064
Cementerio Tulcán

convencidas pero le hicimos caso y llegamos a un lugar sorprendente, el cementerio más bonito que he visto en mi vida (y eso que suelo visitar cementerios en diferentes ciudades). Realmente me dejó con la boca abierta una vez puse un pie ahí. Todo el lugar está lleno de árboles podados en formas de figuras, desde animales hasta músicos, las figuras son perfectas, me sentía Alicia, pues este lugar parecía el  país de las maravillas. Claro, Alberto había visto este lugar antes en televisión y estaba seguro que era un must de Ecuador, realmente no entiendo por que no es más famoso, es una parada obligatoria para todo el que pase por esta ciudad, no hay que subestimarla, pues tiene uno de los cementerios más lindos que usted haya visto. Si por alguna extraña razón me muero en Ecuador, que por favor me entierren ahí.

DSC_0062
Cementerio Tulcán

Recóndito Mindo

Realmente no recuerdo como di con este lugar, haciendo la investigación previa al viaje (que suelo hacer) apareció por ahí Mindo, solo sabía que estaba cerca a Quito y era una opción en la ruta. No sabíamos si íbamos a alcanzar a pasar por ahí, pero el tiempo nos dio para quedarnos una noche en este pequeños pueblo metido en la montaña. Está a un par de horas de Quito, tomando la vía hacia la Mitad del Mundo, y es de esos lugares que han sido adoptados por extranjeros que montan hostales y cafés, y ofrecen turismo aventura. Sin embargo es un lugar tranquilo rodeado de ríos, cascadas y pájaros -seguro un paraíso para ornitólogos-, donde también se encuentra buena comida y espacios locales, además la oferta de hospedaje está bastante bien –  hotel DragonflyInn recomendadísimo-. Sin duda este lugar fue una buena decisión, perfecta para pasar unos días en calma en medio de un bosque con el constante sonido de ríos y pájaros.

Ecollage3
Sabores Ecuatorianos

Cotopaxi

En mi primer viaje a Ecuador el Nevado Cotopaxi – o Cocotaxi como solía decirle Alberto – fue uno de mis lugares favoritos, y esta vez tocaba repetirlo, de heDSC_0302cho fue el lugar que escogimos para pasar navidad, en un hotel –Chilcabamba Lodge– a pocos kilómetros del parque y con vista al nevado, que meses antes había entrado en alerta de erupción, así que por esos días seguía en alerta naranja y con restricciones para subir hasta el refugio. Aún así entramos al parque, 3 veces en dos días, pues en Ecuador todos los Parques Nacionales son gratis. Nuestra navidad fue bastante tranquila, armamos nuestra propia cena con un par de cosas que habíamos comprado, una entrega de regalos más simbólica que real y hasta se nos olvidó decirnos feliz navidad, pues todo terminó antes de las 11pm.

DSC_0289
Navidad
DSC_0224
Parque Nacional Cotopaxi

El 25 si hubo emoción (de hecho más de la necesaria), Andrea y yo intentando instalar una tradición de montar cada navidad en bicicleta en el lugar del mundo donde estemos, como si no fuera suficiente con montar todos los días del año, decidimos alquilar bicis para recorrer el parque. Realmente este plan no tenía nada de extremo, lo peor que podía pasar era que me diera la pálida, pues a 3800 msnm hasta mover un dedo cuesta. Pero Andrea, experta ciclomontañista y también experta en caerse, por razones hasta el momento desconocidas, se cayó cuando ya regresábamos, ya habíamos andado como 16km y yo ya me había salvado de la pálida, la probabilidad de que pasara algo era cero. Qué susto el que me metió, no fue simplemente una caída, tuve que recogerla y resusitarla (exagero un poco), pues se golpeó la cabeza y quedó inconsciente por un par de  minutos. Casi me pongo a llorar (literalmente) cuando la vi inconsciente, alrededor nuestro no había nadie, éramos el nevado, ella y yo. Despertó y no sabía dónde estaba, tampoco recordaba que se había caído y hacía las mismas preguntas una y otra vez, como si hubiera perdido la memoria a corto plazo, yo me sentía en un dejavu, Andrea «chiruliada» repitiendo las mismas preguntas y yo sin saber qué hacer. Finalmente logramos que alguien nos recogiera y llevara hasta el carro. A pesar del susto, cuando yo aun no dimensionaba la situación, le tomé la mejor foto de su vida ciclística.

DSC_0301
Cotopaxi

Duró todo el día un poco desorientada  e intentando reconstruir el momento de la caída. Por mi parte no la dejé manejar por un par de días, la muy terca no quiso ir al médico de una, solo cuando se dio cuenta que tenía aún síntomas del golpe, accedió a ir al hospital (ya habían pasado dos días). Terminó en urgencias del hospital de Latacunga, quien lo iba a creer, la atendieron rápido y sin ningún problema. Finalmente no fue nada grave.

12640351_10154839831437619_7911860945049478912_o
Pedaleando el Cotopaxi

Circuito Quilotoa 

En mi investigación previa también encontré Quilotoa, una laguna dentro de un crater, sin duda alguna sorprende por su belleza, pero más allá de la laguna, lo chevere es el circuito por los pueblos andinos que la rodean.

20151226_095549
Quilotoa

Por la carretera hay un montón de pequeños pueblos y caseríos indígenas, unos paisajes muy similares a los boyacences (Boyacá – Colombia), donde se ve la gente con las ovejas, las vacas, o simplemente sentados al borde de la carretera viendo pasar los carros, muchas veces con las manos estiradas, esperando recibir algo de quienes pasamos por allí. A estos lugares uno puede llegar desde Quito, tomando toda la ruta central y hay un par de pueblos para quedarse, algunos ofrecen turismo comunitario (opción que no exploramos) y otros simplemente turismo, como Chugchilán. Este pueblo no es más que 3 cuadras destapadas, 2 tiendas y 3 hostales. Es tan básico que los hostales incluyen cena y desayuno, de lo contrario sería casi imposible encontrar comida. Es un lugar totalmente auténtico; ese día preciso llegamos en celebraciones religiosas, donde por supuesto Andrea y yo nos colamos encantadas, mientras mis papás después de unos minutos no le encontraron mayor encanto y prefirieron regresar al hostal, nosotras casi que terminamos bailando al ritmo de la papayera de la primera comunión. El pueblo estaba movido porque también estaba allí el presidente, quien, según los locales, pasa todas las navidades allí. Vale la pena quedarse ahí para ir a Quilotoa, está muy cerca y es una experiencia local con buenos hostales – hostal Mamá Hilda -, un lugar para pasar una noche como parte del circuito.

Ecollage2
Las caras lindas…

Somos Pacífico

Los últimos días del viaje los pasamos en la playa, subimos por toda la Ruta del Sol, todo un placer manejar por la carretera a borde de mar. La playa nunca ha sido mi destino favorito, pues la encuentro un poco aburrida, sin embargo pasamos varios días de playa, incluso escogimos uno de estos pueblos – Canoas – para pasar fin de año. Aparte del mercado de pescadores, la comida – una sobredosis de mariscos siempre con un toque perfecto de maní- y el Parque Nacional Machalilla , nada realmente sorprendente en la costa pacífica.

DSC_0563
PN Machalilla – Cumpleaños Alberto

Por la fecha las playas estaban a punto de reventar, cada día llegaban miles de personas al pueblo, las calles se llenaban de carros y las playas de gente que parecía hormiguitas en el horizonte. Después de un par de días de playa, comida, descanso y sol, empezamos a devolvernos, no teníamos muy clara la ruta para llegar de nuevo a la Carretera Panamericana, sólo sabíamos que estábamos muy lejos. Efectivamente estábamos mucho más lejos de lo que creíamos, aparte nos desviamos 80km por la ruta equivocada y tuvimos que regresar, pero de regreso dimos con un lugar una nota, Río Verde, también en el Pacífico pero ya no era el pacífico de playa, brisa y mar, sino un pacífico con cara de Amazonas, o para los que hayan estado en Chocó (Colombia), con cara de Chocó. Un lugar sin duda mucho más interesante, que vale la pena explorar. Nuestra parada allí lamentablemente fue logística, solo queríamos comida y cama, pues llevábamos muchas horas en carretera.

 

Ecollage4

 

Los Reecuentros

Hace 10 años estuve en el Parque Nacional El Cajas y era divino, hoy sigue igual de lindo y de frío. Hace 10 años estuve en Cuenca, era muy linda y un poco peligrosa, hoy está más linda y quizás menos peligrosa. Hace 10 años estuve en Montañita, eran dos cuadras con un par de tiendas, bares, hostales, hippies y surfistas, hoy luce como San Victorino (zona comercial del centro de Bogotá). La gran fama de Montañita ha atraído un turismo bastante diverso: familias, parejas, grupos, chirretes, hippies wanna be, quinceañeras en excursión,mejor dicho, de todo un poco en medio de una playa a la que no le cabe una carpa más y unas calles atiborradas de comercio formal e informal. Se que muchas personas tienen buenas historias en este lugar, yo también tengo la mía, la primera vez que fui una ballena nos sorprendió mientras parchábamos en la playa, sin duda el mejor de los recuerdos. Pero esta vez me encontré con un escenario que aturde a primera vista, por supuesto es cuestión de gustos. Afortunadamente entre nuestros planes no estaba quedarnos allí, fue solo una parada en el camino.

DSC_0504
Parque Nacional Cajas

 

Fueron muchos los lugares que visitamos, más de 4700km recorridos y muchas historias por contar. El viaje continuó en Colombia en el Carnaval de Blancos y Negros en Pasto, de ahí para arriba de pueblo en pueblo. Fue mucho más simple y menos agotador de lo que pensamos, regresé con nuevas recetas y llena de inspiración para emprender una nueva ruta.

Finalmente aquí van algunos datos sobre peajes y gasolina, realmente es muy buena opción andar en carro por Ecuador, los peajes son ridículamente baratos comparados con los de Colombia, y además la infraestructura vial sorprende, fue un placer manejar por todo Ecuador.

Gastos Ecuador  Colombia
Peajes 11 = US$ 10.75 28= $220.00 (U$$71)
Gasolina 1galón=US$ 1.48 1galón=$7800 (US$2.60)

 

20160107_100737
Ya en casa

 

 


Una respuesta a “Rectito rectito, Colombia – Ecuador

Deja un comentario