Hace ya 5 años que no vivo en Bogotá, pero siempre que la visito nos observo, veo cómo nos comportamos y me pongo a pensar en cosas que podrían pasar. Por estos días, mientras estaba en Bogotá, escuchaba un programa de radio donde le preguntaban a los oyentes ¿Qué NO haría usted si fuera un buen ciudadano? Las respuestas eran en su mayoría decepcionantes y superficiales, las más positivas hacían referencia a no botar basura en la calle o usar los puentes peatonales, pero había otras como: “si yo fuera un buen ciudadano le lanzaría un pastel en la cara a Peñalosa” o “Si yo fuera un buen ciudadano no pensaría en vender la ETB”, cómo si el ser ciudadano se limitara a cuestionar a los gobernantes. Por supuesto que vale cuestionar sus actos y decisiones, pero ¿Tanto nos cuesta entender que de nuestras acciones como ciudadanos también depende el bienestar de la ciudad y por lo tanto el nuestro?
Últimamente en Bogotá hay un ruidito constante, y no es el de los pitos y el tráfico, es el ruido de personas quejándose todo el día de La Gente. Es que La Gente es violenta, La Gente es corrupta, La Gente es deshonesta, La Gente es… Y alguien nos preguntaba un día: ¿Acaso nosotros no somos La Gente? Nuestra continua queja lo único que ha generado es un malestar virulento, una agonía diaria de “tener” que vivir en Bogotá. Pero estoy segura que habría cambios si nuestra actitud fuera otra. Que tal si empezamos por ser La Gente que piensa en los demás, la Gente solidaria y menos corrupta.
Por mi parte, debo decir que me emociono una y otra vez con los grafitis que adornan las calles, con los ciclistas urbanos que cada vez son más, con los buenos artistas callejeros, con los días de sol y cielo azul, y con muchas otras cosas de la ciudad. Por eso creo que Bogotá necesita gente que hable bien de ella, personas capaces de pensar en los demás y valorar todo lo que esta ciudad nos ofrece. Es una ciudad difícil, lo sé, pero esa es la esencia de las capitales: caos, peligro, prisa, pero también diversidad, amplia oferta en entretenimiento, infraestructura, arte, espacios para vivirla, etc. De lo contrario puede, como yo, irse a vivir a una ciudad pequeña o más bien un pueblo grande, donde no haya caos, peligro ni prisa, pero tampoco gran oferta de bares, restaurantes, museos, parques, ciclorutas, festivales etc. Unas por otras ¿no?
Así que antes de abrir la boca para quejarnos, primero deberíamos pensar qué clase de ciudadanos somos, pues no es suficiente con no botar basura al piso, eso deberíamos darlo por hecho. Definitivamente Bogotá no va a ser nunca la ciudad que queremos, porque simplemente tampoco somos los ciudadanos para esa Bogotá.