Ecuador 2007

Ecuador 2007

 
– Ipiales – Quito – Cotopaxi – Pululahua – Cuenca – Ingapirca – Las Cajas – Manglar Alto – Montañita  – Otavalo – 
 

Todo mochilero tiene sus antecedentes, momentos donde encontramos la pasión por viajar y que son determinantes para después decidir viajar solo.

En mi caso, aunque siempre viaje en familia, fue un viaje a Ecuador el que marcó el antes y después; ese fue mi primer destino internacional como mochilera, esta vez no lo hice sola,  tuve muy buena compañía, tal vez fue la compañía,  tal vez los lugares, tal vez las comidas, tal vez los hechos… no se con certeza qué fue, pero este viaje FUE.
Santuario de Las Lajas, Ipiales (Nariño)

Estuvimos durante 1 mes viajando por Ecuador, salimos en bus desde Bogotá rumbo al sur por toda la panamericana, nuestra primera parada fue Ipiales, lugar que no puede faltar en esta ruta, pues allí se encuentra una construcción increíble que, me atrevo a decir,  pocos colombianos conocen, el Santuario de la Virgen de las Lajas, de tantas que vendrían, esta fue la primera maravilla del viaje…

A un paso de Ecuador

Cruzar una frontera por tierra, ver  a lo lejos el letrero que dice  Bienvenidos a Ecuador y saber que un paso más y se está en otro país, es una extraña sensación cuando se hace por primera vez, nos obliga a transformar la noción de frontera, de distancia, de nación. En ese momento me dieron infinitas ganas de correr y cruzar ese límite, ya estaba en Ecuador, con tan sólo 24 horas de bus y algo de dinero había llegado a otro país.

Ya en Ecuador nuestra próxima parada fue Quito, a tan solo 6 horas de la frontera. A la llegada a la capital nos bajamos del bus en una calle cualquiera, para tomar un taxi a la casa donde nos quedaríamos, y adaptándonos a la dinámica quiteña tomamos un taxi pirata /primer dato: en Quito existen muchos taxis piratas y es común que la gente los tome, peligroso o seguro? no lo se/ 
Y así llegamos al que sería nuestro hogar los próximos días con nuestra nueva familia ecuatoriana.

Centro de Quito

Quito es una  típica capital andina, muy parecida a Bogotá y Lima, con un bonito centro histórico y miles de iglesias que visitar. 
Si uno está en Quito el típico plan es tomar un trole e ir al teleférico que va a la parte más alta de la ciudad, desde allí se ve gran parte de Quito y el Ruco Pichincha, pero lo mejor de este lugar no es la vista ni el teleférico, lo mejor es el chocolate caliente que allí venden. No soy amante del chocolate y normalmente no tomo, pero ese día decidí aceptar la invitación porque los anfitriones ecuatorianos insistieron en que debía probar el chocolate, y como suelo probar todas las comidas locales, por más exóticas que parezcan, lo probé y al primer sorbo me conquistó, por lo tanto allí no acabó mi relación con el chocolate quiteño… /Dato 2: pruebe siempre la comida local por más exótica que parezca, seguro se va a llevar buenas sorpresas/

Vista de Quito

El arco iris es a la nieve, como el chocolate al sanduche con papas

Nevado Cotopaxi

Siguiente destino, mi favorito del viaje, el  Nevado Cotopaxi.
El Cotopaxi, que significa cuello de luna, está muy cerca a Quito, se toma un bus que lo deja a la entrada del parque, sobre la carretera, y ahí hay camionetas que te entran y te hacen un recorrido por el parque, hay que negociarlas porque resultan un poco costosas. En nuestro caso, cuando llegamos allí no teníamos toda esta información y teníamos muy poca plata pero estábamos decididos a entrar a como diera lugar. Después de charlarnos al conductor de la camioneta por media hora, llegamos a un acuerdo, nosotros le daríamos una cantidad de dinero, más un sanduche, y él nos entraría al parque. Una vez acordado esto, necesitábamos además hacernos pasar por ecuatorianos para pagar menos en la entrada al parque, pues normalmente los turistas nacionales pagan menos en las entradas a los parques nacionales, finalmente así fue, pues de los 4 que íbamos, 2 tenían nacionalidad ecuatoriana, así que esto fue suficiente para que el resto pasáramos por ecuatorianos, sólo era cuestión de cerrar la boca, el aspecto siempre lo hemos tenido… en mi caso, en muchos lugares me han preguntado si soy boliviana o peruana, pues mi herencia latina es innegable. El plan allí es llegar mínimo al refugio, el carro te entra por unos lugares increíbles donde puedes ir viendo animales, lagunas y algunos picos nevados; el día estaba nublado y no se veía ningún nevado por el camino. Una vez llegamos al estacionamiento, nos pusimos toda la ropa que llevábamos (que por cierto era muy poca para la temperatura del lugar) y empezamos a subir, teníamos que subir sólo 300mts, pero los fumadores sintieron como si hubieran sido 300km, mientras subían juraban no volver a fumar.

Un brindis con chocolate

Después del «largo» camino, llegamos al refugio, una pequeña casa de madera donde pasan la noche quienes hacen cumbre, no era nuestro caso obviamente, llegamos allí con la intención de subir más pero ya era muy tarde y no alcanzaríamos a subir hasta la nieve y regresar, así que nos quedamos sin ver más nieve que la que estaba bajo unas piedras. Pero a cambio de la nieve, en el refugio encontramos…. CHOCOLATE CALIENTE, fue lo máximo, moríamos de frío y esa taza de chocolate fue el complemento perfecto para el resto del menú, sanduche y papas de crema y cebolla, menú que comeríamos por las siguientes 3 semanas. /Dato 3: el sanduche es por excelencia el menú del mochilero, siempre lo más barato y fácil es comprar pan y queso, y sólo de vez en cuando, de acuerdo al presupuesto, darse un pequeño lujo gastronómico/ Dato 4: cuando decida darse ese pequeño lujo gastronómico por favor escoja comida local, por nada del mundo decida comer en Subway o Mac Donalds por barato que le parezca/.

Andrés, Lucas, Rafa y yo en el Cotopaxi

De regreso el cielo despejó y no sólo pudimos ver el nevado sino un arco iris que se cruzaba en su camino, así que Cotopaxi nos despidió con una combinación perfecta donde la nieve fue al arco iris como el chocolate al sanduche con papas…




El mito del huevo, y ¿un volcán habitado?

Una vez, un amor en el centro del mundo

Centro del mundo sólo hay uno y está en Ecuador. Y allí estábamos nosotros, en el centro del mundo, si señores!!! en realidad es sólo un sitio hecho para turistas, lo importante de estar allí es la certeza de estar en el único centro del mundo, donde dicen que si pones un huevo en el piso éste se sostiene sólo, nosotros no lo comprobamos, así que seguirá siendo un mito hasta que algún viajante decida intentarlo.

Rafa y nuestros anfitriones ecuatorianos en el Pululahua

Por la misma ruta al centro del mundo se encuentra el Pululahua, un volcán donde habitan algunas personas, dentro del volcán claro está, suena increíble no? gente que vive al interior de un volcán que se encuentra activo… bueno es un lugar bonito, particular, vale la pena llegar hasta allí…

Después de una semana en Quito decidimos empezar a bajar con la intención de llegar a Cuenca, nos habían recomendado esta ciudad, así que allá llegamos una mañana soleada, en esta etapa del viaje ya sólo éramos tres. Sin buscar mucho decidimos meternos al primer hotelucho que encontramos, el viaje había sido largo y necesitábamos descansar. Un par de horas después ya estábamos en las calles, recorriendo la ciudad. Cuenca es una ciudad con construcciones antiguas y calles angostas, tiene su encanto…

Catedral de Cuenca

Esa misma noche se nos antojó ir de fiesta, pues era viernes y qué mejor que llegar a la fiesta local, así que muy a las 9 pm salimos a buscar fiesta, por supuesto no había empezado ninguna fiesta a esa hora, frente a eso nuestro plan B fue ir de bar en bar bebiendo cerveza, esto implicaba caminar el centro de la ciudad de noche, todo parecía seguro, sin embargo entramos a la calle equivocada, una calle oscura donde varias personas se reunían en grupos, de inmediato todos los ojos se volcaron a estos 3 turistas, y nosotros al notar lo que sucedía dimos vuelta atrás acelerando el paso, tras notar que dos hombres nos seguían, entramos al primer bar que encontramos abierto. Con el corazón al borde de un infarto, nos sentamos allí y pedimos dos cervezas, pensando que ya estábamos a salvo, sin embargo minutos después estos hombres entraron al mismo lugar, inspirando miedo y respeto en algunas personas que se encontraban allí, quienes al verlos prefirieron dejar el lugar, de este orden eran los personajes, de cicatriz en la cara y chaqueta de cuero negro, kind of Pedro Navaja;  y nosotros, sin mencionar palabra nos bajamos la cerveza tan rápido como el susto nos lo permitía, pagamos y salimos básicamente corriendo a tomar un taxi. Afortunadamente no fue más que el susto, faltó poco para que nos robaran, llegamos al hotel sanos y salvos, pero fue una muy mala experiencia. /Dato 5: cuando uno es turista, tiene cara de turista por más que quiera evitarlo, por más mochilero y pobre que sea siempre van a creer que usted viaja con mucha plata, peor aún si es «gringo» y está en latinoamérica, por lo tanto siempre hay que ser precavido para evitar este tipo de situaciones que pueden cambiar el rumbo de su viaje y enviarlo de vuelto a casa antes de lo esperado/

El templo del sol

Mujeres Ecuatorianas en El Cañar

Muy cerca a Cuenca está el Templo del sol, más conocido como las ruinas de Ingapirca, es un pequeño lugar con unas increíbles construcciones en piedra. Llegamos en medio de una llovizna que amenazaba, pero Rafa que en aquél entonces estaba convencido que todo sucedía de acuerdo a las energías, decidió que con su buena energía el sol nos acompañaría en su templo, y así fue, disfrutando de la presencia del rey sol, recorrimos estas ruinas, comimos un delicioso plato típico, choclo con queso, vale decir, en una de sus versiones, pues más adelante nos encontraríamos con una mejor…

Plato típico, choclo cocido con queso

Nuestra siguiente parada es un lugar que pocos turistas visitan, seguíamos bajando hacia la costa, pero antes de llegar al mar queríamos conocer el Parque Nacional Las Cajas, ubicado entre Cuenca y Guayaquil, sería una parada rápida, sólo una noche para conocer algo más de Ecuador.  Llegamos en la tarde, nuestro plan era acampar, pues habíamos comprado una carpa en Quito y queríamos estrenarla, era una carpa pequeñísima, para dos personas, una y media de hecho, pero esa noche dormiríamos ahí los 3.

Parque Nacional Las Cajas
En realidad este parque es muy grande y se necesita de varios días para conocerlo bien, sin embargo se pueden hacer diferentes recorridos, teniendo en cuenta nuestro tiempo hicimos sólo una vuelta a la laguna, se veía tan simple como darle la vuelta a la laguna, pero en el camino algo pasó, y un estado de conciencia levemente alterado hizo que el recorrido de 2 horas se convirtiera en 4, pues nos perdimos, el camino no era tan obvio como creíamos, aún así pudimos llegar antes de la noche, hacía un frío horrible, así que decidimos quedarnos con Pool el vigilante del parque, quien nos dejó usar su chimenea, comer nuestros infaltables sanduches, esta vez acompañados de un aguardiente tan barato que al final sólo sirvió para prender la chimenea. Esa fue quizás de las peores noches, dormimos pésimo, pues no sirvió el arrunche triple para evitar congelarnos.

Este lugar es increíblemente bonito, vale la pena hacer una parada allí.

Una ballena migrando a destiempo

La casa de los buenos recuerdos

Por fin en el pacífico, era mi primera vez en el océano pacífico, llegamos a Manglar Alto, un pequeño pueblo que queda justamente al lado del famosísimo Montañita. Llegamos allí porque habíamos conseguido una casa prestada,  y oh sorpresa!! nuestra casa era increíble, cero lujosa pero estaba prácticamente dentro del mar, mejor imposible.

Llegamos en la tarde en medio de un velorio macondiano, todos caminaban bajo el sol radiante llorando al muerto y sin dejar de mirar a estos hippies roñosos que sin querer habían aterrizado en el momento equivocado…

Yo, en la casa dentro del Mar

Muriendo de hambre sólo queríamos llegar pronto a comer, este pueblo no es turístico y por lo tanto no es fácil conseguir comida, mucho menos en las noches, así que decidimos ir caminando por la playa a Montañita. Empezamos a caminar en medio de la noche y sin darnos cuenta terminamos entre olas y piedras, totalmente sumergidos en la fuerte marea del pacífico, una rápida reacción nos llevó a subirnos a unas piedras y no pasó más que unos cuantos raspones, y así fue como llegamos a este pueblo de mochileros, mojados de pies a cabeza en busca de algo de comida.

Los siguientes días allí fueron de descanso, caminatas de playa, frustrados intentos de pesca, y deliciosas comidas locales, pues fue allí que encontramos la segunda versión del choclo con queso, /Dato 6: si va a Montañita tómese el tiempo de buscar un carrito de comida rápida y conseguir choclo asado con queso, una increíble combinación de choclo asado con mantequilla y chimichurri, cubierto de queso rallado/.

Y una vez más, la buena energía nos trajo una sorpresa totalmente inesperada, durante nuestros días en Montañita Rafa insistía en que veía delfines en el mar, pero nosotros nunca le creímos, sin embargo un día de paseo caminábamos por la playa llena de turistas, cuando de repente todo se detiene y las miradas curiosas se dirigen hacia el mar, no entendíamos que sucedía hasta que imitamos a los demás y vaya sorpresa!!, una ballena aparecía frente a todos nosotros, quienes parados en la playa no podíamos creerlo, la emoción y el desconcierto del fugaz momento nos detuvo frente a esta maravilla. Aún no me lo creo, haber visto una ballena desde la playa, sin buscarla, sin esperarla, simplemente llegó; creo que este corto momento fue el mejor recuerdo de Ecuador.

Después de los días de playa, en este pueblo de hippies y surfistas, empezamos nuestro camino hacia el norte, Montañita fue una buena parada con sorpresas y gratos encuentros, allí encontré a una pareja de argentinos que había conocido meses atrás en San Agustín (Huila – Colombia), fue bonito verlos allí. /Dato 7: Cuando uno pasa varias semanas viajando por diferentes ciudades y países, es muy probable encontrar a las mismas personas a lo largo del viaje, es inevitable hacer amigos/.

De regreso a Quito, aprovechamos nuestros últimos días para terminar de conocer, no podíamos dejar la ciudad sin visitar el museo de Guayasamín, pintor ecuatoriano. Este museo, declarado patrimonio por la Unesco, es totalmente inspirador, aún cuando no se conoce mucho la obra de este importante artista, definitivamente no puede faltar en el recorrido por Quito.

De regreso a casa, estrenando sombrero ecuatoriano

Y nos despedimos de Ecuador, retomamos la ruta al norte, con una parada en Otavalo, pueblo famoso por las artesanías, y así acaba el viaje, con regalos pa todos y volviendo a Colombia totalmente felices de haber conocido a los vecinos del sur.

Our last pic…

Este viaje de seguro fue un hito en mi historia, antes y después de Ecuador. Siempre había querido conocer Suramérica y haber empezado por Ecuador, con una muy buena compañía, alborotó mi pasión por viajar de esa forma, y así empecé, lentamente y con planes de conocer este increíble continente, a mi manera y a mi propio ritmo.

Sé que Ecuador no es el destino al que todos quisieran ir, pero es un país con mucho que mostrar. /Dato 8: aún cuando los lugares no gustan mucho, uno nunca debe arrepentirse de haber conocido un nuevo lugar, siempre será una historia más que contar/…

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3 respuestas a “Ecuador 2007

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